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viernes, 17 de abril de 2015

Podemos: Casta, recambio y caspa

Podemos fue el partido revelación de las pasadas elecciones europeas de mayo de 2014. Su mensaje, desenfadado e irreverente, difería de lo que hasta ahora conocíamos los españoles como política. Y es que su líder, Pablo Manuel Iglesias Turrión, reconoció en televisión que se había costeado una serie de cursos de formación para hablar por la televisión, y aunque al principio y al menos en los canales de ámbito nacional, era comedido (no así en los programas de HispanTV, la televisión del régimen de Irán), poco a poco fue perdiendo los papeles, mostrando a un Iglesias chulesco, grosero, prepotente y lo más grave, falso.

Para paliar un poco este paulatino descenso de simpatía, Iglesias mandaba a los platós de televisión a sus más allegados escuderos. Sin embargo, prácticamente no había diferencias. Lo que el líder defendía era lo que cacareaban sus fieles adeptos, sin ningún tipo de matiz o condimento que enriqueciera al mensaje. Todo era exactamente lo mismo, con idénticas expresiones, similar salida de todo y por supuesto, el análogo tedio.

Empezaron pues con la palabra que les hizo famosos: 'casta'. Pero cuando los periodistas, pasado un tiempo, tiraron de hemeroteca y comprobaron que era la misma estrategia y discurso de ciertos dictadores en países latinoamericanos, en especial Venezuela y Cuba, los 'podemitas' empezaron a matizar. No nos extraña, llamaban 'casta' a todo aquel que no tenía las mismas ideas que ellos, independientemente de que fueran o no corruptos, 'palabro' con el que siempre vincularon a 'casta' aunque evidentemente, solo era una careta para ocultar su fascismo más retrógrado, ya que en Podemos no hay democracia, de hecho, ni se consiente a la crítica interna.

De esta manera, mientras el discurso les funcionó se crecieron. Caras nuevas como la de Irene Montero, empezaron a cobrar protagonismo al tiempo que otras que antaño fueron cruciales como las de Monedero o Errejón, fueron paulatinamente apartadas por los escándalos, siendo especialmente sangrante el caso del 'tesorero' de Podemos, de nombre Juan Carlos 'Billetero', que se lamentaba recientemente de que sus antiguos compañeros lo rehuían.

Pero no solo por el debilitamiento del concepto 'casta' fue perdiendo apoyos Podemos. Y es que la formación púrpura ha jugado a la ambigüedad desde el principio, proponiendo cosas que jamás explicaban pormenorizadamente cómo llevarlas a cabo, cómo las iban a presupuestar, o quiénes las iban a disfrutar. Sus vagas explicaciones apuntaban a divagaciones de quién tenía que aportar más (ricos) y quién menos (pobres), pero nunca definían exactamente dónde estaba esa difusa línea a partir de la cual un pobre se convertía en rico, mientras paralelamente, la hacienda de muchos de sus miembros no paraba de acumular cifras astronómicas, y no hablamos solamente de Monedero.

Mientras tanto, todo continuaba difuso al tiempo que los escándalos crecían. Podemos se 'defendía' alegando que como 'eran los buenos' les iban a caer hostias (con perdón de la expresión) hasta en el carnet de identidad, que todo era mentira, una burda campaña de desprestigio (y ellos contraatacaban con campañas extremadamente 'refinadas' como: "su odio nuestra sonrisa").

Pero lo cierto es que las pruebas en su contra se les amontaban y mientras tanto y para su pesar, sus círculos se desintegraban, ya que solo valía la opinión 'oficialista' vertida por esa cúpula que asegura hablar siempre "en nombre del pueblo", más aún, de la mismísima Democracia, aunque en contraposición, se niega tajantemente a tan siquiera escuchar al crítico dentro de las filas púrpura (no digamos ya al crítico de 'fuera'), al que directamente, tildan de "fascista" o "facha" sin percatarse de que con su mediocre actitud, lo que dejan a las claras a la gente es el carácter autoritario y totalitarista de Podemos.

De risa. Y cuando peor lo tenían, como esa puntilla que se les da a los toros para poner fin a su vida, aparece otro nuevo partido y le come la tostada.

Pablo Iglesias y su partido Podemos, en la misma senda que Rosa Díez y UPyD: la de la caída libre.

Es entonces cuando cunde el pánico. Los 'podemitas', nerviosos y hasta el cuello por los escándalos, ya no podían usar el término 'casta' contra ellos, de hecho ya no les servía y continuaban sin un programa con el que hacer frente y convencer a los españoles. Incluso, mantenían el rumbo hacia ninguna parte, negándose a explicar las cosas.

Es por ello que necesitaban y necesitan neutralizar a ese nuevo partido, a los llamados cariñosamente, 'naranjitos', y para ello recurren al truco de intentar etiquetar de forma peyorativa a esos nuevos rivales que por cierto, si explican el programa, si dicen cómo lo van a llevar a cabo y por supuesto, no tienen problemas en explicar cómo lo van a presupuestar.

De esta manera, de 'casta' pasamos a 'yogurt de marca blanca' o simplemente a 'recambio'. Es decir, el templario de Pablo Iglesias y sus fieles adeptos, en lugar de limpiar su propia casa y ante las evidencias de que sus errores les están pasando factura, intentan desacreditar al novo oponente.

Por supuesto, sin éxito y sin acercarse en lo más mínimo a ese pueblo del que dicen ser su 'voz'.

Motivo por el cual la fractura se está convirtiendo en la tónica, los jirones en sus círculos tienden a crear tendencia, y no solo en los círculos de Andalucía o con líderes como la propia Teresa Rodríguez e incluso Íñigo Errejón, con el cual y ante las cámaras se da besitos y abrazos con tal de mantener las apariencias, sino en la propia confianza del ciudadano, aquéllos que confiaron en Podemos y que ahora no se acercarían a la formación ni aunque les dieran los 600€ que prometen de verdad.

Ante esta situación, Iglesias no mueve un dedo, lo que demuestra que lo que le sigue importando es el "ordeno y mando", la galería y sobre todo, el pilotito rojo de las cámaras de los platos. Sigue con las mismas chorradas de siempre, buscando el titular fácil, como regalar a nuestro rey Felipe VI, la serie "Juego de Tronos" en un acto europeo. Nuevamente, de risa.

El 'gran líder' debe de pensar que seguimos en los tiempos de la antigua Roma, donde con pan y circo se evitaba que el pueblo se percatara verdaderamente de los auténticos problemas. Por ello, es un maestro de la ambigüedad y la provocación.


'Transparencia' opaca: "objetivo conseguido" cuando la campaña había finalizado el pasado 7 de abril de 2015

Por otra parte, quizás, y ante tanto hastío por la reiteración de la misma chabacana estrategia, la gente deja de asistir a sus mítines, a las asambleas, e incluso a las pantallas de sus ordenadores cuando son convocados a tal o cual evento, puesto que cada día aparece una noticia que apunta que los que se llenaban la boca con 'casta', ni siquiera llegan a la categoría de "recambio", ya que en realidad son pura caspa.

Por ejemplo, hoy por hoy sabemos que las votaciones en Podemos son siempre fraudulentas, a pesar de que ya se lo avisaban con bastante antelación. Sin embargo, hemos tenido que esperar a un nuevo escándalo como el fraude en las votaciones de la Rioja para tener la confirmación interna de la formación púrpura (tras meses negándolo todo cínicamente) pero ¿será solo el único pucherazo? Es para dudarlo.

También sabemos que el crowfounding del que hacen gala los 'podemitas', es para que algunos se llenen el bolsillo a costa de la gente que altruistamente aporta lo que puede, por eso a nadie sorprende la actitud tan altanera del partido de Iglesias cuando #cocinacasera fracasa. Pero lo gordo está todavía por conocerse porque... ¿Qué oscuros pactos, a parte de la financiación ilegal del partido, tiene Podemos con el régimen venezolano? ¿Qué pasará si finalmente gana la insensatez y la formación púrpura llega a gobernar España? ¿Nos hundirá como ha hecho Syriza con los griegos? ¿Nos reprimirá permanentemente como hicieron Chávez y Maduro en Venezuela? Y lo más importante, ¿qué nos va pasar a los españoles?

Inquietante pregunta esta última cuestión no en vano... No es lo mismo ser Cuba, que Venezuela, pero tampoco es lo mismo ser Venezuela que Rusia o Corea del Norte. Y es que con Podemos, el dicho de "piensa mal y acertarás" por desgracia, siempre se queda corto.

Lo que Podemos demuestra a los españoles es que ellos no son el cambio, 
tampoco el 'recambio', sino la caspa más mundana que busca 
el poder para llevar a cabo su más oscura venganza. 

Lo que nos ocurra en el transcurso de los hechos, 
 a los templarios de Podemos, no les importa.

martes, 10 de marzo de 2015

Podemos y la prostitución de las 'asambleas constituyentes'



Desde su fundación, la formación púrpura se ha autoproclamado como la voz del pueblo, alardeando de unas asambleas y procesos constituyentes que sentarían poco a poco sus bases, desde quienes serían los líderes, hasta las propuestas que paulatinamente serían incluidas en el programa. 

Empezaron pues a proliferar los llamados 'círculos' que hacían gala del anagrama del partido. Era la etapa de la ilusión, la de los debates, los cánticos, los intercambios de opinión en un ambiente más o menos distendido... Todo parecía venir a pedir de boca, muchos ciudadanos empezaron a pensar que ante sus ojos, se encontraba una auténtica alternativa de cambio, un partido justo, con un líder respetable, con estudios y con una aparente sed de justicia.

Y así, el mundo bucólico, completamente desfigurado con respecto a la auténtica realidad, que construyó Podemos a su alrededor, le catapultó a un puesto más que respetable en las elecciones europeas. Ni se lo creían.

Esperaban obtener al menos un escaño para poder tener la financiación europea (mediante donaciones voluntarias del sueldo del afortunado), así como de la notoriedad mediática correspondiente que tanta falta les hacía, con el fin de construir poco lo que siempre habían soñado: un partido político a nivel nacional que les permitiera imponer su ideología.

Sin embargo, el inesperado éxito europeo precipitó los planes y con ellos, el mundo bucólico que habían construido. De esta manera, ya poco importaba la representación mediática fruto de sus cinco escaños europeos, de hecho, cuando hay que votar algo importante, sus escaños suelen estar vacíos. 

Habían conseguido un gran objetivo mucho antes de lo que esperan. Probablemente, habían calculado meticulosamente la forma de aprovecharse de la maltrecha situación de la ciudadanía española pero la suerte de las europeas, les fue más favorable de lo que nunca habían previsto. Así, sus discursos empezaron a recrudecerse todavía más de lo que ya lo habían hecho durante la campaña de las europeas. Las visitas a los platós de televisión se convirtieron en un vertiginoso trasiego donde solo se descalificaba al oponente: 'casta', 'pantuflo', 'ladrones', 'corruptos'... son una pequeña muestra.

Atrás quedaron las ganas de reformas y poco a poco se les fue viendo el rostro.

No nos extraña, su discurso siempre fue yermo porque jamás se atrevieron a explicar cómo iban a hacer las cosas. Es más, por no atreverse, jamás han condenado la violencia del régimen que les financia: Venezuela.

Será por eso, que la descalificación se convirtió en el epicentro de su discurso al fin y al cabo, ¿si no son capaces de ver la violencia qué les impide aplicarla? Por eso, nunca escatimaron a la hora de descalificar, usando cuestiones personales, globalizando metiendo todos los miembros de un determinado colectivo (empresarios, banqueros, economistas, periodistas...) en el mismo saco y tildándolos de la burrada que esté más de moda en ese momento. Solo podían hacer eso, no tienen propuestas que puedan sacar adelante, solo ocurrencias.

Pero hete aquí que la suerte conforme llega, se marcha. ¡Caprichos del destino! Y empezaron a verse salpicados de los mismos males que achacaban siempre a los demás, aunque lejos de condenarlos, los justificaban. Lo habían perdido todo: el mundo bucólico, la capacidad moral de llamar la atención a los demás y aunque no siempre estuvo claro, el poco norte que todavía les quedaba.

Ahora... ¿Cómo podrían demostrar entonces que ellos no eran 'casta'? ¿Cómo podrían seguir manteniendo ese mundo artificial y bucólico que habían construido de manera artificiosa? No podían. 

Iñigo Errejón consiguió un trabajo en la universidad de Málaga.
Sin embargo, la convocatoria para el puesto fue diseñada por un
amigo suyo, para que solo él pudiera presentarse. No contento,
tampoco quiso respetar la dedicación exclusiva en el centro de
trabajo durante las 40 horas semanales. Y es 'víctima'.
Parecía que a su aparente impoluto discurso, le acaba de caer encima los restos putrefactos de un amorfo ser que hasta no hace mucho tiempo se revolcaba en una ciénaga prohibida de ese bucólico mundo: la FALSEDAD. Empezó el victimismo, las oscuras conspiraciones judeo-masónicas en contra de la formación púrpura o eso creyeron hacer creer.

De esta manera, al mundo bucólico, le salió un poderoso enemigo. Una especie de 'SuperMan' que además era inmune a la criptonita: la VERDAD.

Así, uno a uno todos los líderes empezaron a verse salpicados de escándalos.

Al principio, quienes habían creído en el bucólico mundo prometido por la formación púrpura se aferraron con firmeza al 'todo es mentira - todo está permitido', defendiendo como templarios una causa que a sus ojos, les parecía digna. Pero entonces otro enemigo hizo acto de presencia: el TIEMPO, y con él, el ejército de templarios empezó mermar abruptamente.

Nadie sabía quién era el responsable. Como si se tratara de una venérea, los fieles de la formación púrpura empezaron a dispersarse y entonces... apareció. Se trataba de otro enemigo muy poderoso: la VERGÜENZA, al comprobar atónitos muchos de esos templarios que 'nada es verdad - todo está permitido', para inmediatamente después, llamar a la puerta el cuarto y por el momento, último enemigo: la INDIGNACIÓN, cuando los templarios se percataron que habían sido engañados todo este tiempo por la formación púrpura.

No es para menos, si para Pablo Manuel Iglesias Turrión, Monedero es una persona ejemplar (cuando es claramente el 'Bárcenas' de Podemos), pierde las formas ante preguntas incómodas, se demuestra que los procesos constituyentes son puro caciquismo, las dimisiones se suceden, y los ejemplos de democracia se disuelven como un azucarillo en el café, ¿qué mensaje ético y moral pueden ahora llevar ahora a las filas de la formación púrpura?

La prostitución de las 'asambleas constituyentes' han diseminado unas cuantas venéreas incluso hasta a los templarios más fieros, mientras la desconfianza brota con vigor de unos descorazonados ciudadanos cuya desesperación, les hizo soñar que un mundo bucólico era posible.

VERDAD, TIEMPO, VERGÜENZA e INDIGNACIÓN se han hecho esperar, pero por fin han llegado. Sin embargo, todavía no podemos estar tranquilos, la barbarie de templarios como Iglesias o Monedero no conocen límites y todavía falta un poco para que SENTIDO COMÚN despierte.

¡Que la hermandad nos asista!

sábado, 21 de febrero de 2015

Reflexión sobre Podemos: El secuestro de la indignación


Podemos, es un partido que dio la campanada el pasado mes de mayo en las elecciones europeas irrumpiendo con 5 eurodiputados, una cifra nada despreciable si tenemos en cuenta que a España le corresponden 54 eurodiputados. Sin embargo, la euforia inicial que desató la formación en un primer momento, ha ido virando progresivamente hacia un estado de escepticismo donde progresivamente va perdiendo el apoyo conseguido.

Todo se debe a que básicamente, Pablo Manuel Iglesias Turrión no ha explicado nada del programa en todo este tiempo, se ha limitado a repetir los mismos eslóganes, no dando las oportunas explicaciones al cambio del proyecto presentado a las europeas (2014) y el que parece ser que presentará en las nacionales de finales del 2015 o principios de 2016 (achacando el problema a que "todavía se está debatiendo"), y lo que es más grave, no da ninguna explicación sensata en referencia al cómo va a llevar a la práctica sus ocurrencias. Porque prometer es tan fácil como no cumplir así como de pecar de lo que tanto le ha criticado a todas las demás fuerzas políticas, a esas fuerzas a las que definió como "casta", ejerciendo prácticas totalitarias en los procesos constituyentes así como en la elección de los candidatos, convirtiéndose Youtube en estos momentos en su mayor enemigo (y en especial no solo por lo que ha dicho como político, sino por toda su trayectoria -especial mención a los "seres inferiores" o lúmpenes de un famoso vídeo, o las cacerías de fachas por Segovia en este otro vídeo, al margen ya de sus ideas sobre ETA y barbaridades varias- ).


Y es que lo nuevo no tiene que ser necesariamente mejor de lo ya existe por el simplemente hecho de ser nuevo. Prueba de ello es que los principales dirigentes de Podemos están envueltos en turbios asuntos, como los pagos desorbitados procedentes de Venezuela en los cuales, su número 3, Juan Carlos Monedero, defraudó a hacienda al ocultar desde el 2013, cantidades ingentes de dinero al declararlos como sociedad, en vez de persona física, para pagar casi un 30% menos. Solo ante la presión del fisco a principios de Enero de 2015, se decidió a regularizar "de manera voluntaria", mediante una declaración complementaria (ya de paso, evitaba la temida paralela de hacienda que llevaría pareja una abultada sanción). 



Pero Monedero no es la única manzana podrida, su número 2, Íñigo Errejón, consiguió un contrato en la universidad de Málaga a través de un amigo suyo de partido y profesor titular de la citada universidad (algo así como una 'beca black' para entendernos), en un concurso de méritos ideado exclusivamente para que sólo él pudiera presentarse. No contento con esto, incumplió varias clausulas del contrato como la dedicación exclusiva de 40 horas semanales a las cuales, por sus quehaceres en la formación púrpura, no pudo hacer frente y aunque se defienda con que "los trabajos fueron presentados en tiempo y forma"; lo cierto es que hay niños de primaria que también entregan las operaciones elementales en "tiempo y forma" pero no necesariamente bien, ante sus ansias de terminar cuanto antes. Y es eso precisamente lo que la universidad está intentando deliberar desde entonces, si Errejón presentó los trabajos simplemente por cumplir ante el escándalo desatado tanto por su contratación tras un proceso deliberadamente inusual, como su no presencia en el lugar de trabajo donde estaba citado por contrato.

Pero si la cúpula ya tiene cosas que ocultar, lo que parece que es el denominador común de todos, son los pagos y premios que Venezuela otorga a sus dirigentes, resumidos en la siguiente fotografía:
De izda. a dcha.: Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Pablo Manuel Iglesias Turrión, Luis Alegre.

Y no son los únicos que por pertenecer al "partido de los pobres" se enriquecen vilmente, así, Carolina Bescansa también ha cobrado cosas con no demasiada ética, como los 24.000 euros que se facturó desde la formación a sí misma por un estudio "cocinado". Luis Alegre, el candidato a la presidencia de la comunidad de Madrid, no necesita que le toque la lotería, su trabajo es tan valioso (por encima de muchas personalidades de especial relevancia), que fue premiado por Venezuela con 150.000€ por un trabajo que realizó. A Teresa Rodríguez, (candidata a la presidencia de Andalucía para las elecciones del próximo 22 de Marzo) le empieza a pesar demasiado tanto su pasado, como sus actuales formas. Y así se podría continuar con un sin fin de nombres por lo que parece que la mal llamada "regeneración democrática" no se encuentra precisamente entre las filas de Podemos.



Al contrario, atrás quedaron los días de "arriba y abajo", de comprarse las camisas en Alcampo, de que "hacemos política para la gente", "haremos lo que diga la gente", "estamos con la gente", porque lo cierto es que la formación púrpura presidida por Pablo Manuel Iglesias Turrión, lo único que ha hecho ha sido secuestrar la indignación de la gente y sustituirla por odio, ya que necesita que esa "gente" a la que dice defender tenga el juicio nublado, que se crean verdaderamente aquello de que "si atacan a Monedero, Tania Sánchez, Íñigio o cualquier otro, me atacan a mí" (Pablo Iglesias) o incluso, derivar cualquier vergüenza sacada a la luz por cualquiera de sus dirigentes, al propio grupo Podemos, con el objetivo de que todos sus simpatizantes sean uno, se sientan ofendidos y defiendan a capa y espada, como una secta, al partido independientemente de lo que se diga.

Afortunadamente, la gente empieza a despertar de ese sueño de Morfeo idílico, bucólico y lleno de esperanza, al comprobar el número de fantasmas (y de 'fantasmadas') que campan a sus anchas en las filas de Podemos, unas filas cada vez más corruptas, sin programa y propuestas inverosímiles que lucha por mantener entre sus fieles, esas vendas púrpura sobre los luceros ingenuos de sus adeptos.